Es la operación por medio de la cual un individuo o una empresa confían en la capacidad de cumplir, solvencia y voluntad de otro individuo o empresa, respecto del pago de una obligación contraída.
En su origen etimológico, la palabra crédito proviene del latín “credititus” que es una forma sustantiva del verbo credere (creer), y que a su vez significa “cosa confiada”. De tal forma, el tener confianza o confiar significa dar crédito a algo.
En el mundo mercantil, se considera el crédito como una especie de cambio que en lugar de actuar en el espacio, lo hace en el tiempo. Normalmente se interpreta como el derecho que posee una persona considerada como acreedora, a recibir o recuperar una cierta suma que fuera concedida en forma de préstamo, a otra persona considerada como parte deudora.
También se suele definir como “el cambio de una riqueza presente por una riqueza futura”.
Como ejemplo práctico: si un fabricante le vende cierta mercadería a un comerciante, a pagar dentro de 60 días, es porque entiende que cuando llegue la fecha estipulada por ese plazo, el comerciante le cancelará la deuda. Esta es una típica operación de crédito “a plazo”, o llamada simplemente venta “a crédito”.