Principios básicos para conceder un crédito

 

Los criterios seguidos por las instituciones para la concesión de un crédito han ido variando con el paso del tiempo. Estas variaciones se basan fundamentalmente en la forma de analizar el riesgo. La herramienta clásica y principal aplicada en un principio, era el estudio del balance, luego se pasó al estudio de los estados de resultados, haciendo énfasis en las utilidades de la empresa, y en la actualidad el criterio más utilizado es el basado en los flujos de caja.  Es decir que si el cliente genera suficientes ingresos de caja para pagar el crédito, se le otorgará el mismo.
Vale decir que se considera que ni los inventarios ni las utilidades que se obtengan son suficientes, mucho menos aun las buenas intenciones.
El riesgo es considerado como la incertidumbre, ya que representa la dificultad para conocer con exactitud lo que ocurrirá a futuro, y la mayoría de las decisiones financieras de verdadera importancia, se fundamentan en la predicción del futuro. Se habrá tomado una mala decisión si las bases de la previsión no se cumplen.
Las instituciones aceptan asumir riesgos siempre y cuando haya una recompensa por la acción, es decir, riesgo asociado a rentabilidad.
Es de fundamental importancia la calidad de la información que se posea para realizar los estudios de factibilidad.  Esto se puede complementar con una visita a la empresa para conocer más de cerca su estructura, organigrama, procesos y controles de calidad, etc. 
Otra forma de complementar la información es conociendo la opinión de sus proveedores, acreedores, consumidores, etc.
Antecedentes de cumplimiento de operaciones previas, posicionamiento en el mercado, vulnerabilidades del sector, variables macroeconómicas que puedan afectar a la empresa, etc.