El conseguir un crédito sin aval no es algo imposible, pero se puede afirmar que tiene algunas ventajas y también algunas desventajas.
Como ventajas se puede afirmar que un solicitante no se verá en la necesidad de arriesgar un bien o un determinado patrimonio para conseguir el dinero, y los requisitos para obtener el préstamo serán mínimos. Por lo general bastarán un documento de identidad, una constancia de domicilio y algún comprobante de ingresos. En muchos casos será suficiente presentar una factura de la compañía de electricidad o telefónica a su nombre como comprobante de la dirección, y un recibo de sueldo, pensión o pasividad para comprobar los ingresos.
Al no tener que hacer grandes averiguaciones, normalmente en el corto plazo de 24 a 48 horas se obtiene la confirmación o la negativa.
La desventaja suele ser una alta tasa de interés, que generalmente se aplica como forma de garantizar, o como resarcimiento, por el dinero que se está prestando. Es bastante difícil conseguir un crédito sin aval que no lleve impuesta una alta tasa de interés.
Otra posible desventaja, consiste en que el plazo máximo para el pago del crédito no excederá como mucho los 36 meses. Los plazos más usuales son de 6, 12, 18 o 24 meses, mientras que los créditos con aval se pueden extender a decenas de años.
Es conveniente hacer una distinción entre los créditos que se pueden obtener a través de bancos, empresas financieras o instituciones establecidas en forma legal, y los préstamos que ofrecen algunos particulares o profesionales que aplican tasas de interés muy elevadas (llegando en muchos casos a la usura), y también pueden llegar a utilizar técnicas de cobranza extremas. Se debe tener especial cuidado en no tratar con individuos de procedencia dudosa o desconocida, y evitar así riesgos personales y/o de bienes.